Un proyecto nace en un determinado momento por determinadas circunstancias. Su creación se basa en inquietudes y expectativas que nos llevan a emprender acciones personales. El resultado siempre seguirá con nosotros para bien o para mal. Son rasgos de nuestra personalidad los que se reflejan en éste. Y es que ésta es un continuum que deja volver y abandonar estos rasgos a lo largo del tiempo.

La Focona fue uno de esos proyectos. Nació en el verano de 1999 en una fotocopiadora de una facultad en la Universidad de Granada. La idea era editar una revista de crítica política y creación sociológica autogestionada con la celebración de cada nuevo número. Tras un par de años tuvo que ser sumergida por los imponderables de la vida, y reaparece ahora en un blog bajo el nombre de La Flogona. Queremos desprendernos de las ideas narcisistas que nos inundan a diario y de las ideas neoconservadoras del mundo tecnológico actual.

El formato elegido es el de los 300 contra el Imperio, 300 palabras contra lo que nos rodea. Así fue la batalla de las Termópilas y la hazaña de Leónidas con sus 300 hoplitas.