Polonio. Pero ¿todavía aquí, Laertes? A bordo, a
bordo, ¡qué vergüenza! El viento se ha posdado en el hombro de tu vela,
y te está aguardando. Ea, vaya contigo mi bendición, y trata de grabar
en tu memoria estos poco preceptos. No des voz a tus pensamientos, ni
des cumplimiento a ningún pensamiento desproporcionado: sé familiar,
pero de ningún modo vulgar. Los amigos que tengas, de afecto puesto a
prueba, sujétalos al alma con aros de acero, pero no te embotes la mano
acariciando a todo camarada implime y recién salido del cascarón.Cuidado con entrar en peleas, pero una vez dentro, llévalas de tal
modo que tu adversario tenga que guardarse de ti. Presta oídos a todos,
pero a pocos tu voz; recibe la censura de todos, pero resérvate tu
juicio: que tu traje sea tan precioso como lo pueda comprar tu bolsa,
pero sin extremarte en fantasía; rico, no vistoso, pues la ropa muchas
veces revela la condición, y en Francia los de más alto rango y
naturaleza, o los más selectos y generosos, son los mejores en eso.No pidas prestado, ni prestes; pues préstamo muchas veces se pierde
a si mismo y a l amigo, y el pedir prestado embota el filo a la
economía.Esto sobre todo: sé fiel a ti mismo, y a eso seguirá, como la noche al día, que no podrás ser entonces falso para nadie. Adiós: que mi bendición madure esto en ti.
Hamlet, Acto I, Escena III
Los clásicos son eso, clásicos.

Son clásicos pero ya lo dicen ellos: sé fiel a ti mismo. Intentar disfrazarse para acceder a los demás es muy cansado y suele dar malos resultados, nunca llegas a cuajar porque no te puedes sentir satisfecho al completo cuando vives en una mentira y terminas siendo incoherente. Cuando eres tú a lo mejor no llegas a todo el mundo paro estás a gusto dentro de tu piel.
La mentira te hace entrar en un círculo vicioso en el que siempre tienes que mentir para que se mantenga la mentira anterior.
Mejor poca gente a la que llegas que muchos a los que no les llegas. ;-) y, sobre todo, nada mejor que intentar pasar desapercibido, sin llamar la atención.
Tu respuesta me ha recordado un caso que me contaron en Psicología, te resumo: Un chico suspende un curso del instituto pero no se lo dice a sus padres y al año siguiente hace como que ha pasado al curso superior (libros y todo incluido) A partir de ahí la mentira va aumentado poco a poco: selectividad, carrera y trabajo ¡pero él sigue estando en el curso que suspendió! Ya no sólo le miente a sus padres sino tb a su novia ¿Te imaginas?
Un día se queda en casa en vez de hacer el paripé de irse a trabajar porque la señora de la limpieza ese día tenía libre. Pero con la mala fortuna que le habían cambiado el día que libraba y le sorprende en la casa “¿No tenía que trabajar hoy?”. Él se asusta, piensa que lo ha descubierto en su gran mentira y la mata (con un cuchillo de cocina) Conclusión, fue a la cárcel y todo el mundo se enteró del paste; después de esto mantenía que se arrepentía muchísimo de haber matado a esa pobre señora que no tenía culpa de nada pero por fin él podía descansar en paz.
Sí, lo sé, pero te aseguro que es real.