Preceptos vitales
Polonio. Pero ¿todavía aquí, Laertes? A bordo, a
bordo, ¡qué vergüenza! El viento se ha posdado en el hombro de tu vela,
y te está aguardando. Ea, vaya contigo mi bendición, y trata de grabar
en tu memoria estos poco preceptos. No des voz a tus pensamientos, ni
des cumplimiento a ningún pensamiento desproporcionado: sé familiar,
pero de ningún modo vulgar. Los amigos que tengas, de afecto puesto a
prueba, sujétalos al alma con aros de acero, pero no te embotes la mano
acariciando a todo camarada implime y recién salido del cascarón.Cuidado con entrar en peleas, pero una vez dentro, llévalas de tal
modo que tu adversario tenga que guardarse de ti. Presta oídos a todos,
pero a pocos tu voz; recibe la censura de todos, pero resérvate tu
juicio: que tu traje sea tan precioso como lo pueda comprar tu bolsa,
pero sin extremarte en fantasía; rico, no vistoso, pues la ropa muchas
veces revela la condición, y en Francia los de más alto rango y
naturaleza, o los más selectos y generosos, son los mejores en eso.No pidas prestado, ni prestes; pues préstamo muchas veces se pierde
a si mismo y a l amigo, y el pedir prestado embota el filo a la
economía.Esto sobre todo: sé fiel a ti mismo, y a eso seguirá, como la noche al día, que no podrás ser entonces falso para nadie. Adiós: que mi bendición madure esto en ti.
Hamlet, Acto I, Escena III
Los clásicos son eso, clásicos.



flaminngo dijo
Son clásicos pero ya lo dicen ellos: sé fiel a ti mismo. Intentar disfrazarse para acceder a los demás es muy cansado y suele dar malos resultados, nunca llegas a cuajar porque no te puedes sentir satisfecho al completo cuando vives en una mentira y terminas siendo incoherente. Cuando eres tú a lo mejor no llegas a todo el mundo paro estás a gusto dentro de tu piel.
17 Marzo 2007 | 08:23