Hay muchas clases de terremoto. El terremoto de Jerez y Manolo Caracol (terremoto sentimental), éste último me introdujo en el flamenco hace tres años, cuando al levantarme por la mañana desde mi balcón veía su estatuta entre las dos columnas de Hércules.
También hay otro terremoto , amigo, con el cual uno comparte lo bueno y lo malo desde hace años. Y, por último, el terremoto de toda la vida, el que te hace temblar, te produce temor ante lo desconocido, y te hace subir la adrenalina como de si un combate con Rocky Graziano se tratase.
Gracias a Internet hoy por hacerme compartir este terremoto con mi terremoto.

;-)
aqui más que un terremoto parecía que habíamos comprado un sillon con vibromasaje
Pues sí, el vibromasaje era poco en nuestro edificio. Un sonido hueco nos hizo acojonarnos. Según los arquitectos se debía a la estructura metálica que soporta la cubierta de vidrio de la fachada. También notamos aturdimiento. Pero esto quién sabe a que se debe, a lo mejor son mis historias.
Trabajar en un edificio inteligente tiene algunas veces sus ventajas. :-)