Hay muchas clases de terremoto. El terremoto de Jerez y Manolo Caracol (terremoto sentimental), éste último me introdujo en el flamenco hace tres años, cuando al levantarme por la mañana desde mi balcón veía su estatuta entre las dos columnas de Hércules.

También hay otro terremoto , amigo, con el cual uno comparte lo bueno y lo malo desde hace años. Y, por último, el terremoto de toda la vida, el que te hace temblar, te produce temor ante lo desconocido, y te hace subir la adrenalina como de si un combate con Rocky Graziano se tratase.

Gracias a Internet hoy por hacerme compartir este terremoto con mi terremoto.