Asistí al entierro de mi disco duro del portatil. Un flamante Toshiba de 60 Gb. Murió a la tierna edad de 3 años y medio por culpa de un despiadado Pentium IV, alias la tostadora. Generaba tanto calor que no hacia falta enchufar el aire caliente en la habitación.

A pesar de que todos mis recuerdos, fotos, y apuntes de las oposiciones estaban ahí, y ahora que han pasado al cielo virtual de los datos, he descubierto lo que verdaderamente echaba de menos cada día que no tenía ordenador.

Macadamia habló en cierta ocasión de la similitud entre algunos weblog y su encuadre en algún tipo de programas. Imaginar que algunos de ellos son como programas de televisión. Ahora me he dado cuenta que tenía mono por ver esos weblog al no tener ordenador en casa. Y es que estoy el 60 % de mi tiempo delante de un ordenador, la ausencia hace valorar más las cosas ;-)

Larga vida a mi disco duro, viva mi disco duro!!!!

P.D.: Por cierto he descubierto mi propio Aqui hay tomate pero con seriedad